Sexta (Buenos Aires, 22 de julio de 2026).- Los incendios en la Amazonía de Brasil alcanzaron su mínimo histórico durante 2025, según datos revelados por la red de monitoreo ambiental MapBiomas. Esta reducción significativa se produce luego de un 2024 que registró el máximo récord de siniestros en la región.
Reversión histórica de los incendios
Un informe de la red de monitoreo ambiental MapBiomas, divulgado el martes por RFI Español, destacó que el pasado año los focos ígneos en la porción brasileña de la selva amazónica fueron los más bajos registrados en su serie histórica. Este dato representa una notable disminución en comparación con la situación de 2024, cuando la Amazonía experimentó el nivel más alto de incendios desde que se comenzaron los registros sistemáticos, generando gran preocupación global por su impacto ambiental.
El rol de MapBiomas en el monitoreo
La red MapBiomas es una iniciativa que congrega a científicos, universidades y organizaciones no gubernamentales para monitorear los cambios en el uso del suelo y la cobertura vegetal de Brasil, utilizando imágenes satelitales. Su capacidad para procesar grandes volúmenes de información resulta crucial para la evaluación de fenómenos como la deforestación y los incendios, proporcionando una base empírica para el diseño de políticas públicas. La precisión de sus datos permite una comprensión detallada de la dinámica ambiental.
Implicancias para el clima regional
La drástica caída de los incendios en 2025 en la Amazonía de Brasil representa una noticia crucial para toda la América del Sur, incluyendo a Argentina. La salud de este ecosistema gigante influye directamente en los patrones climáticos de la región, afectando la distribución de lluvias y las temperaturas en vastas extensiones de nuestro territorio. Fenómenos como sequías prolongadas o inundaciones severas en el Cono Sur pueden estar vinculados a la deforestación y los siniestros amazónicos.
Beneficios para la biodiversidad y servicios ecosistémicos
Menores incendios no solo impactan positivamente en el clima, sino que también benefician la inmensa biodiversidad de la Amazonía, hogar de millones de especies de flora y fauna únicas. La preservación de este bioma es fundamental para mantener los servicios ecosistémicos esenciales, como la regulación hídrica y la absorción de dióxido de carbono de la atmósfera. La capacidad de la selva para regenerarse mejora, contribuyendo a la mitigación del cambio climático global y regional.
Desafío de la conservación a futuro
Si bien la reducción de incendios en 2025 es un logro significativo, el desafío radica en asegurar que esta tendencia positiva se sostenga en el tiempo y no sea un hecho aislado. La consolidación de estrategias efectivas de control y fiscalización, junto con la promoción de prácticas de uso de la tierra sostenibles, resulta vital. La cooperación regional entre los países amazónicos será clave para proteger este ecosistema estratégico de valor incalculable para el planeta y la vida.




