Cuestionamientos a la falta de consulta federal
El mandatario provincial advirtió que la decisión del gobierno central pone en peligro la producción del norte argentino y reclamó una mayor consulta a las provincias antes de avanzar con este tipo de medidas. Sáenz criticó que un funcionario nacional derogue “de un plumazo” un decreto con treinta años de vigencia, subrayando que no se trata de evitar la competencia, sino de resguardar tierras productivas de hongos que las volverían inútiles por años. La preocupación se centra en la sostenibilidad a largo plazo de la agricultura regional.
Sáenz también enfatizó su descontento con la manera en que se tomó esta determinación, sosteniendo que evidencia un desconocimiento profundo de las realidades productivas que existen en el interior del país. En declaraciones radiales, el gobernador expresó: “Estamos defendiendo las tierras y decirle a aquellos que están en Buenos Aires que, de una vez por todas, consulten. Me parece una falta de respeto y un desconocimiento total de lo que es Argentina y la región”.
Derogación de resoluciones y normativa afectada
Según información obtenida por la Agencia Noticias Argentinas, la controversia se originó a partir de la Resolución 114/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. Esta resolución deroga ocho normativas emitidas entre 1992 y 2013, incluyendo una crucial que regía desde 1994. Dicha norma restringía específicamente la entrada al Noroeste Argentino (NOA) de bananas procedentes de áreas afectadas por patologías fúngicas. La medida se enmarca, según el Gobierno nacional, en un proceso de “actualización normativa”.
Riesgos sanitarios y productivos para el Norte Grande
Productores bananeros del Norte Grande manifestaron su profunda inquietud por las posibles consecuencias de esta flexibilización, especialmente sobre las plantaciones ubicadas en los departamentos salteños de Orán y San Martín. Advierten que la eliminación de estas restricciones podría facilitar el ingreso de enfermedades graves como la Sigatoka negra y el hongo Fusarium, conocido popularmente como Mal de Panamá.
Estas patologías son capaces de generar pérdidas productivas significativas y, en el caso del Mal de Panamá, pueden dejar los suelos completamente inutilizables durante años, impactando severamente la economía regional. Las declaraciones de Sáenz han revitalizado el debate sobre la coordinación entre las políticas nacionales y las necesidades productivas de las provincias afectadas, destacando la necesidad de un enfoque más federal en decisiones críticas.




