Sexta (Buenos Aires, 14 de septiembre de 2026).- Las autoridades de Turquía adelantaron operativos contra la comunidad LGBTIQ+ en el marco de la denominada Operación mi familia está a salvo. Según informó France 24, la policía realizó redadas en bares y discotecas, cerró cuentas de redes sociales de defensores de derechos y detuvo a algunos activistas.
Redadas y clausuras en locales de la comunidad
La ofensiva policial alcanzó a varios establecimientos frecuentados por la comunidad LGBTIQ+, que fueron objeto de redadas y clausuras. De acuerdo con la información difundida por France 24, las fuerzas de seguridad también bloquearon cuentas en redes sociales de defensores de derechos humanos, una medida que restringe la posibilidad de documentar y denunciar los operativos. La fuente no precisó la cantidad exacta de locales afectados ni el número de detenidos.
Detenciones de activistas y bloqueo de redes
El operativo incluyó la detención de algunos activistas, según el reporte de France 24. Las autoridades turcas no emitieron hasta el momento un balance oficial sobre las personas arrestadas ni sobre las causas concretas de cada detención. El bloqueo de cuentas digitales apunta a limitar la difusión de información por parte de organizaciones y referentes que monitorean la situación de la comunidad.
El discurso político y el marco legal en Turquía
A pesar de que la homosexualidad no es ilegal en Turquía, la homofobia está muy marcada en el discurso político del presidente Recep Tayyip Erdogan, según destacó France 24. Esa retórica oficial convive con un marco normativo que no penaliza las relaciones entre personas del mismo sexo, pero que en la práctica no impide persecuciones administrativas ni operativos como el que se desarrolla en estos días.
Por qué le importa al lector argentino
El avance de operativos estatales contra la comunidad LGBTIQ+ en Turquía se produce en un contexto internacional de retrocesos en materia de derechos. Para la Argentina, país que sancionó la ley de matrimonio igualitario en 2010 y la ley de identidad de género en 2012, la situación turca reaviva el debate sobre la vigencia real de esos derechos y sobre la necesidad de monitorear los compromisos asumidos por los Estados en foros internacionales de derechos humanos.




