Sexta (Buenos Aires, 14 de septiembre de 2026).- Los máximos responsables de las tres principales empresas de inteligencia artificial de Estados Unidos reclamaron desacelerar el desarrollo de esa tecnología por considerarla un riesgo existencial. La posición choca con el rechazo de Donald Trump, que la vincula a la competencia con China.
De una publicación en X a un tema de interés nacional
Todo comenzó el 8 de septiembre, con una publicación en la red social X del exempleado de Anthropic y OpenAI Jacob Coxon, quien advirtió que "ninguna compañía está actuando responsablemente" frente a los riesgos de la inteligencia artificial. Lejos del desmentido corporativo habitual, la publicación fue seguida por una seguidilla de respaldos de peso dentro de la industria.
Primero se pronunció Evan Hubinger, responsable de ciencia de alineamiento en Anthropic. Luego lo hizo el director ejecutivo de esa empresa, Dario Amodei, con un comunicado titulado "Debemos pausar la Frontera", en referencia a los sistemas de IA de frontera. Allí admitió que la tecnología "conlleva riesgos" y que, por su potencia, esos riesgos "son serios".
Los riesgos que enumera el sector
En el documento, Amodei enumeró las amenazas más graves: perder el control de los sistemas, el uso potencial para bioterrorismo y ciberataques y "una grave disrupción económica". El paso siguiente fue alinearse con una carta firmada días antes por los líderes de 100 empresas tecnológicas que reclamaban mayor implicación de los gobiernos en la regulación del sector.
A esa posición se sumaron después las dos voces de más peso de la carrera tecnológica: Sam Altman, al frente de OpenAI, y Elon Musk, su antiguo socio y hoy rival de negocios al mando de xAI. Ambos coincidieron en la necesidad de desacelerar el desarrollo y promover una regulación federal en Estados Unidos.
El muro de Trump y la carta de China
El llamado a regular chocó con el rechazo de Donald Trump y sus aliados republicanos, que se niegan a frenar la marcha para revisar el programa. El argumento central es la carrera tecnológica con China. "Quien gana la IA, gana", dijo el presidente estadounidense el 13 de septiembre.
En la misma línea se expresó el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien sostuvo que "no podemos imponer una moratoria a esto porque China nos va a sobrepasar". El intercambio deja al descubierto una tensión entre las empresas que piden reglas y los gobiernos llamados a dictarlas, en plena disputa por la hegemonía tecnológica global.
Las dudas de los especialistas sobre el enfoque del riesgo
La premisa de una aniquilación a manos de modelos autónomos es vista con escepticismo por expertos del área, que ponen el foco en otras implicaciones. Beatriz Busaniche, directora de la fundación Vía Libre, advirtió que "el modelo cerrado ya tiene un gran riesgo": el control de la narrativa, la delegación cognitiva y la concentración de datos bajo la órbita de Estados Unidos.
La periodista de investigación especializada en tecnopolítica Emilse Garzón señaló que el pedido de regulación no es nuevo: "Desde 2022 se está pidiendo, incluso a nivel de la ONU, frenar el desarrollo de IA de forma militarizada". Para la especialista, las advertencias de las empresas no apuntan a revertir los sistemas más agresivos ya desplegados.




