Sexta (Buenos Aires, 14 de septiembre de 2026).- La mora crediticia comenzó a desacelerarse, pero sigue en niveles elevados y no hay elementos para concluir que la normalización esté consolidada, según el Informe Económico del Banco Nación.
El diagnóstico del Banco Nación sobre la mora
El reporte atribuye el deterioro del crédito desde mediados de 2024 a la convergencia de tres factores macroeconómicos: una expansión crediticia de elevada intensidad, un aumento de la carga financiera de hogares y empresas, y tasas de interés más exigentes. Así, el Banco Nación se diferencia de otras visiones del sector público que atribuyen la morosidad a errores de las entidades al prestar o de los ciudadanos al endeudarse.
“La evidencia indica que el deterioro crediticio observado desde mediados de 2024 se encuentra asociado a la convergencia de tres factores principales: un proceso de expansión crediticia de elevada intensidad, un incremento de la carga financiera de hogares y empresas y un contexto de tasas de interés más exigente”, explicó el informe de la entidad.
Los factores que frenan el deterioro
Según el Banco Nación, la desaceleración de la mora se explica por la evolución de la frecuencia de empeoramiento de las financiaciones, la estabilización de algunos indicadores de carga financiera de los hogares y el crecimiento de las refinanciaciones. Esos elementos, señala el reporte, son consistentes con un escenario de menor velocidad en el deterioro crediticio, aunque todavía insuficientes para confirmar una tendencia firme de normalización.
“Los niveles de irregularidad permanecen elevados y todavía no existen elementos suficientes para concluir que el proceso de normalización se encuentre consolidado”, advirtió el Banco Nación en su Informe Económico, al enfriar expectativas de una mejora rápida en la calidad de la cartera de préstamos.
La mora se concentra en hogares y deudores jóvenes
El informe sostiene que el deterioro se concentra principalmente en los hogares, en especial entre los deudores más jóvenes, los clientes con múltiples relaciones crediticias y los usuarios de proveedores no financieros de crédito. Además, persisten diferencias significativas entre la mora medida por cantidad de clientes y por monto de deuda, lo que refleja una mayor difusión social que patrimonial del fenómeno.
Esa distinción implica que la irregularidad afecta a más personas de las que sugiere el peso relativo de la deuda impaga, un dato relevante para el diseño de políticas de refinanciación y para el monitoreo de riesgos del sistema financiero en lo que resta de 2026.
Las cinco alertas para el monitoreo de riesgos
El Banco Nación destacó cinco cuestiones que estarán en el centro de su “monitoreo de riesgos” hasta fin de año. El informe no detalla en el tramo difundido cuáles son esos cinco puntos, por lo que [dato pendiente] sobre su contenido específico y las medidas que podría adoptar la entidad si el deterioro se acelera.
Con todo, el reporte deja una señal ambigua: la mora se desacelera, pero sigue alta. La consolidación de la normalización dependerá de que las refinanciaciones surtan efecto sobre los préstamos bancarios y no bancarios, y de que mejoren las condiciones macroeconómicas que presionan sobre los ingresos familiares y las tasas de interés.




