Una pausa deliberada para no recalentar la plaza cambiaria
La estrategia, según fuentes del sector financiero y del equipo económico, apunta a no convalidar presiones sobre el tipo de cambio y sostener el sendero de desaceleración de la inflación. En el mercado, el dólar mayorista osciló entre 1.487 y 1.500 pesos, mientras que el Banco Nación cerró la semana en 1.510 pesos. La menor absorción oficial permitió descomprimir las cotizaciones bursátiles y financieras, que mantuvieron brechas acotadas.
Las reservas, en torno a los 49.500 millones de dólares
Pese a las compras netas por 329 millones de dólares en lo que va de agosto, las reservas internacionales brutas mostraron oscilaciones en torno a los 49.500 millones de dólares. Esa variación respondió tanto a la menor intensidad compradora como a los cambios en la cotización internacional de activos de reserva, como el oro. El BCRA, que preside Santiago Bausili, encadenó ruedas consecutivas con saldo positivo en el mercado oficial de cambios.
El objetivo: priorizar la estabilidad nominal
En el Palacio de Hacienda y en el BCRA priorizan en el corto plazo la estabilidad de la nominalidad y el ancla cambiaria por sobre la velocidad de recomposición del balance de reservas brutas. La apuesta es consolidar el descenso en las expectativas de precios, luego de conocerse los últimos indicadores inflacionarios. La demanda privada de divisas se mantuvo activa, lo que justificó la retracción en el volumen de compras.
Señales de moderación en el mercado cambiario
La decisión de desacelerar las compras también buscó evitar un recalentamiento de la plaza cambiaria en un contexto de alta sensibilidad. Las cotizaciones bursátiles y financieras reflejaron brechas acotadas, según reportes especializados, lo que indica una mayor calma en el mercado. La estrategia oficial apunta a mantener la confianza en el programa económico, con foco en la desinflación.




