Sexta (Buenos Aires, 12 de septiembre de 2026).- El exgobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri fue trasladado este viernes a la granja penal El Potrero, en Gualeguaychú, junto a su exministro de Cultura Pedro Báez y su cuñado Juan Pablo Aguilera, para cumplir sus condenas por peculado y negociaciones incompatibles con la función pública.
El traslado y las condenas confirmadas
Cerca de las 4:30 de este viernes, los tres condenados fueron trasladados desde la Unidad Penal 1 de Paraná con fuerte custodia del servicio penitenciario provincial y llegaron a Gualeguaychú alrededor de las 8 para su ingreso definitivo a la Unidad Penal 9, según fuentes vinculadas a la causa citadas por la prensa local. La Corte Suprema confirmó las condenas tras dos años de apelaciones.
De acuerdo al fallo, Urribarri, de 67 años, cumplirá la totalidad de su condena el 15 de julio de 2034. Báez terminará su sentencia en mayo de 2031 y Aguilera lo hará en enero de 2033. El exgobernador fue sentenciado a ocho años de prisión, mientras que sus coimputados recibieron seis años y medio.
La megacausa de corrupción en Entre Ríos
La llamada megacausa de corrupción en Entre Ríos se originó en maniobras delictivas iniciadas en 2010, cuando Urribarri estaba al frente del Gobierno provincial. El esquema consistía en el desvío de millones de pesos de fondos públicos a las empresas de Aguilera mediante supuestos contratos de publicidad que tomaba la Provincia. Esas maniobras incluyeron una promoción para una Cumbre del Mercosur y hasta un parador promocional en Mar del Plata durante la temporada veraniega.
Urribarri fue condenado por negociaciones incompatibles con la función pública y peculado por los contratos truchos. Báez recibió la pena por su rol como ministro, mientras que Aguilera fue sentenciado como autor material de los delitos compartidos. La causa se convirtió en uno de los casos de corrupción más resonantes de la provincia.
La granja penal El Potrero y el modelo de reinserción
La Unidad Penal 9, conocida como Granja Penal El Potrero, está ubicada sobre la ruta 136, a la altura del kilómetro 26,5. Cuenta con un nuevo Centro Operativo de Monitoreo (COdM) que permite vigilar en tiempo real áreas críticas mediante domos de alta definición, cámaras distribuidas en puntos estratégicos y un dron de observación táctica. Ese centro fue instalado hace un año para prevenir incidentes y reforzar la seguridad.
El penal es el segundo centro penitenciario más antiguo del país y alberga a alrededor de 500 reclusos en diez pabellones para varones y uno para mujeres. Se destaca por un taller de confección de pelotas de fútbol que funciona en la biblioteca, una iniciativa surgida a partir del conocimiento de un interno y extendida a otras cárceles. Además, en su área de granja cuenta con una sala de faena de ovinos y talleres productivos.
El eje de esta unidad se basa en el modelo de reinserción social a través del trabajo, según las autoridades penitenciarias locales. En la granja penal se crían animales como cerdos, ovejas y gallinas, y los internos pueden realizar faena, producir alimentos y trabajar en la panadería que provee de comida a todo el penal. También cuentan con otras alternativas de labores como albañilería, carpintería, tapicería y costura. La llegada de Urribarri se produjo dos días después de una protesta de los 130 internos del Módulo C, que realizaron un ayuno colectivo en reclamo de mejoras en las condiciones de alojamiento.




