El rol protagónico del presidente
Milei, quien fue diputado nacional entre 2021 y 2023, decidió asumir la presentación del presupuesto en persona. Las fuentes consultadas destacaron que “el presidente es nuestro mejor comunicador, por escándalo”, lo que anticipa un evento con fuerte impacto político. Su formación como economista y su conocimiento del Congreso lo motivaron a convertirse en la cara visible de esta instancia, lo que históricamente generó cruces con la oposición y mayor atención de la opinión pública.
Esta decisión altera por completo los protocolos tradicionales del Palacio Legislativo. En años anteriores, la presentación del presupuesto era un trámite técnico a cargo del ministro de Economía, con actividad parlamentaria habitual y seguridad interna delegada en el personal de la casa. La presencia presidencial, en cambio, implica medidas de rigor comparables a las de una Asamblea Legislativa.
Antecedentes: 2024 y 2025
El 15 de septiembre de 2024, Milei habló desde un atril en el centro del recinto de la Cámara de Diputados en lugar de ocupar el sillón presidencial. A pesar de su intervención, el proyecto para el Presupuesto 2025 quedó trabado en comisiones y nunca se votó, debido al estancamiento en las negociaciones por el reparto de fondos con los gobernadores. En 2025, el presidente no concurrió al Congreso por tensiones políticas y derrotas electorales, pero grabó un mensaje que se emitió por cadena nacional. Ese presupuesto (2026) fue el primero en sancionarse en ambas cámaras durante la era libertaria, aunque recién en diciembre.
Para 2026, el proyecto de ley de Presupuesto 2027 será el segundo que Milei presente en persona. Su decisión de encabezar estas ceremonias convierte al evento en un hito político, con implicancias en la relación con la oposición y en la agenda legislativa del último tramo del año.
Operativo de seguridad sin precedentes
La presencia del presidente obliga a un despliegue excepcional. En 2024, la Policía Federal Argentina (PFA) desplazó a los empleados del Congreso de sus funciones habituales y tomó el control de los ingresos al hall y los pasillos del Palacio. Se realizaron operativos preventivos piso por piso, incluyendo la revisión con perros sabuesos detectores de explosivos en el recinto y las bancas.
Se instalaron puestos de cacheo y control de identidad obligatorios en las puertas de acceso, algo inédito para una presentación de presupuesto. El perímetro del Congreso fue bloqueado con vallas de alta seguridad, y la Avenida Rivadavia se cerró por completo. El operativo exterior combinó a la Policía Federal, Gendarmería Nacional y camiones de asalto de la Policía de la Ciudad. Estas medidas no se aplicaban en años anteriores, cuando el trámite era meramente técnico.




