La respuesta del líder laborista
Durante la sesión parlamentaria, Burnham se refirió a la disputa territorial por el archipiélago del Atlántico Sur, bajo ocupación británica desde 1833. Sin mencionar directamente a la Argentina ni a Milei, el referente del Partido Laborista sostuvo: "Siempre respetaremos los derechos de los habitantes de las Malvinas que decidieron ser británicos", en clara alusión al referéndum de 2013, donde el 99 por ciento de los participantes optó por permanecer bajo soberanía del Reino Unido.
La postura de la oposición conservadora
La líder de la oposición, Kemi Badenoch, había planteado previamente que "no es ningún misterio que Argentina está amenazando a las Malvinas" y exigió mostrar que "la soberanía de este territorio británico no es negociable". Sus declaraciones contrastaron con la respuesta de Burnham, quien reafirmó el compromiso del gobierno con los isleños y subrayó la defensa de sus derechos democráticos.
El rol de Estados Unidos en el conflicto
Un día antes, la secretaria de Estado para el Desarrollo Internacional, Kirsty McNeill, había asegurado ante los legisladores que "no hay duda" sobre la soberanía británica de las islas. Además, destacó que Estados Unidos, su "aliado más cercano", tampoco cuestiona el apoyo inquebrantable del Reino Unido a los isleños. McNeill desestimó que las medidas adoptadas por la Argentina puedan afectar la soberanía del territorio.
Las declaraciones se producen en medio del anuncio del Gobierno argentino sobre el inicio de sanciones contra 15 nuevas empresas y personas vinculadas a la explotación de hidrocarburos en las Malvinas. Según el comunicado oficial, estas acciones se suman a los expedientes abiertos contra otros 45 sujetos la semana pasada, por presuntas violaciones a la Ley N° 26.659 en la plataforma continental argentina.




