Sexta (Buenos Aires, 17 de septiembre de 2026).- El rey Carlos III advirtió sobre los “peligros existenciales” que podría generar la inteligencia artificial si sus capacidades terminan en manos equivocadas. Lo hizo durante una cumbre que convocó en Dumfries House, en Escocia, con líderes tecnológicos y funcionarios.
Una cumbre en Escocia con líderes tecnológicos
El encuentro reunió a figuras clave del sector para debatir mecanismos que garanticen un desarrollo seguro de la tecnología. Entre los participantes estuvieron el ministro británico de Inteligencia Artificial, Kanishka Narayan; representantes de OpenAI, Anthropic y Nvidia; y un asesor del papa, según informó la BBC. El monarca sostuvo que existe una creciente preocupación dentro del propio sector por la evolución de los modelos de IA.
El pedido del monarca a las empresas de tecnología
Carlos III pidió que las empresas no se limiten a ampliar sus capacidades, sino que garanticen que estas permanezcan “firmemente al servicio de la humanidad, la comunidad y el mundo natural”. El objetivo de la cumbre fue avanzar hacia un conjunto de principios compartidos para orientar el desarrollo de la inteligencia artificial. La discusión se da en un contexto de crecientes advertencias de especialistas y ejecutivos del sector sobre los riesgos de la tecnología.
Las posturas de Jensen Huang y Demis Hassabis
Uno de los asistentes fue Jensen Huang, CEO de Nvidia, quien consideró que la seguridad debe ser una prioridad y planteó que las compañías deberían retrasar el lanzamiento de un producto si no lo consideran suficientemente seguro. En una línea más cautelosa, Sir Demis Hassabis, cofundador de DeepMind, afirmó que la inteligencia artificial general podría estar a pocos años de distancia y tener un impacto “diez veces mayor que el de la Revolución Industrial”.
Debate sobre riesgos futuros y problemas actuales
Sarah Friar, directora financiera de OpenAI, coincidió en que las nuevas capacidades plantean interrogantes sobre seguridad y control. Según la BBC, el debate también generó críticas de quienes consideran que la atención sobre riesgos futuros puede desplazar otros problemas actuales de la tecnología, como su impacto ambiental. La cumbre buscó equilibrar la innovación con la necesidad de establecer salvaguardas efectivas.




