Defensa de la intervención cambiaria
Bessent defendió la intervención conjunta realizada a fines de julio para sostener al yen y rechazó las críticas de Warren sobre el uso del Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF). El funcionario explicó que una liquidación forzada de activos japoneses podría tener efectos sobre los hogares y las empresas norteamericanas. "Japón es uno de los principales tenedores de bonos del Tesoro de Estados Unidos", sostuvo en la misiva difundida por Bloomberg.
El secretario agregó que una mayor inestabilidad podría obligar a los inversores japoneses a desprenderse de posiciones en otros mercados, elevando los rendimientos de los títulos estadounidenses. Ese movimiento aumentaría los costos de financiamiento para las familias y las empresas de EEUU. La respuesta llegó después de que Warren cuestionara la operación y reclamara precisiones sobre los recursos comprometidos por Washington.
Detalles de la operación coordinada
La intervención se concretó el 30 y 31 de julio, cuando el yen se aproximaba a un mínimo de cuatro décadas cercano a las 164 unidades por dólar. Japón compró su propia moneda y recibió el acompañamiento de Estados Unidos en una acción coordinada poco habitual. El Tesoro estadounidense utilizó activos en moneda extranjera que ya integraban el ESF para adquirir yenes.
Bessent rechazó que la operación haya implicado un préstamo o un desembolso presupuestario adicional. "No se concedió ningún crédito a Japón", afirmó. "Japón no le debe nada al Tesoro. Por lo tanto, no existe riesgo alguno de que no pueda pagar una deuda que no existe", agregó. Washington no informó públicamente la cantidad de yenes adquirida, aunque una fotografía mostró una posible compra por entre 5.000 y 10.000 millones de dólares.
Impacto en el mercado y próximos pasos
El Ministerio de Finanzas japonés informó que utilizó un récord de 15,4 billones de yenes, equivalentes a unos 96.500 millones de dólares, entre el 30 de julio y el 26 de agosto. La intervención produjo una recuperación inmediata de la moneda, que llegó a ubicarse cerca de las 156 unidades por dólar. Sin embargo, este viernes el yen volvió a superar la barrera de 160 unidades, perdiendo más de la mitad del terreno ganado.
El movimiento reavivó las dudas sobre la duración de la estrategia y la posibilidad de que Tokio vuelva a actuar. La debilidad de la divisa responde, en parte, a la amplia diferencia entre las tasas de interés de Japón y las de otras economías desarrolladas. Bessent sostuvo que la operación buscó impedir que la inestabilidad se transformara en un problema más amplio: "La vida económica y financiera se trata de evitar que ocurran las crisis".




