Sexta (Buenos Aires, 30 de julio de 2026).- El Parlamento de Cuba aprobó un paquete de 176 medidas para abrir sectores clave de la economía a capitales privados, en un intento por frenar la profunda crisis económica y energética que atraviesa la isla.
Apertura a inversores privados y nuevas pymes
Entre las reformas más destacadas, se autorizó que gasolineras, farmacias, hogares de ancianos e importadoras de vehículos acepten dinero de inversores privados. Además, más de 15.000 pequeñas y medianas empresas (pymes) podrán iniciar actividades, lo que busca dinamizar el mercado interno. Para Ricardo Torres, economista de Horizonte Cubano, las medidas eliminan trabas innecesarias y representan un giro importante. Torres destacó los incentivos en el sector energético y la eliminación de restricciones en actividades profesionales y técnicas.
Limitaciones de capital y escepticismo académico
Sin embargo, Torres señaló un obstáculo crítico: la falta de capital. A pesar de la resiliencia del sector privado doméstico, la movilización de recursos a gran escala sigue siendo casi imposible por limitaciones financieras internas y externas. Desde una perspectiva más escéptica, Jorge Duany, académico de la Universidad de Florida, consideró que las reformas son un "esfuerzo desesperado" que no atacan el modelo de planificación centralizada. "No se introducen cambios sustanciales al modelo económico", advirtió Duany, quien sostuvo que sin un estado de derecho sólido y una reforma estructural profunda, las medidas se quedan en simples parches.
Presión externa y sanciones de EE. UU.
El clima de inversión se ve afectado por la política de "máxima presión" de la administración de Donald Trump. El incremento de las sanciones estadounidenses y el bloqueo energético generaron inseguridad jurídica, ahuyentando a inversores extranjeros. Empresas de sectores estratégicos como el turismo y la minería, muchas con capital español, se vieron obligadas a abandonar la isla o enfrentaron dificultades operativas. Esta presión externa, sumada a las deficiencias estructurales, mantiene a la economía cubana en una situación de vulnerabilidad extrema, al borde del colapso.



