Sexta (Buenos Aires, 12 de septiembre de 2026).- Chile conmemoró este viernes 53 años del golpe de Estado contra el gobierno de Salvador Allende sin actos oficiales por primera vez desde el retorno de la democracia, luego de que el presidente José Antonio Kast decidiera no organizar ninguna actividad conmemorativa. La medida rompió una tradición que se había mantenido durante décadas.
La ruptura de una tradición de Estado
La decisión de Kast marcó un quiebre con los gobiernos anteriores, que solían encabezar ceremonias oficiales en memoria de las víctimas del régimen de Augusto Pinochet. El mandatario de ultraderecha pidió a los chilenos "mirar hacia el futuro" en lugar de permanecer atados a su historia, según consignó France 24. La postura generó polémica en un país donde la fecha tiene un fuerte peso simbólico y político.
Marchas y homenajes en Santiago
A pesar de la ausencia de actos oficiales, ciudadanos y organizaciones de derechos humanos se reunieron en las calles de Santiago para conmemorar a las víctimas del golpe del 11 de septiembre de 1973. Las marchas recorrieron distintos puntos de la capital chilena, en una jornada marcada por el recuerdo y la exigencia de memoria. Los homenajes se desarrollaron sin incidentes relevantes, según el informe del corresponsal de France 24, Alberto Peña.
Las cifras de la dictadura
Según organizaciones de derechos humanos, durante la dictadura militar que se extendió entre 1973 y 1990 más de 3.200 personas fueron asesinadas o desaparecidas, y unas 40.000 sufrieron violaciones a sus derechos humanos. Estos datos son citados cada año en las conmemoraciones y forman parte del reclamo de justicia de los organismos. La dictadura de Pinochet fue uno de los regímenes más represivos de América Latina en el siglo XX.
Un antecedente regional y su lectura en Argentina
La decisión de Kast de no realizar actos oficiales contrasta con la política de memoria que Argentina mantiene desde el retorno de la democracia en 1983, con feriados y actividades de Estado cada 24 de marzo. Para el lector argentino, el caso chileno marca una diferencia en la forma de abordar el pasado reciente en el Cono Sur, en un contexto donde los debates sobre memoria y derechos humanos siguen vigentes en la región.




