Llamada y anuncio de reunión
En la conversación, que duró una hora y 20 minutos, Lula calificó las tarifas de “infundadas” y destacó que mantener las negociaciones es “la mejor opción” para ambos países, según informó la presidencia brasileña en un comunicado. El tono fue “amistoso” y “cordial”.
Trump le pidió a su secretario de Comercio que contactara al ministro brasileño de Comercio, Márcio Elias Rosa, y ya agendaron una reunión, dijo Lula durante un acto de campaña en Minas Gerais. El mandatario aseguró que Trump “reconoció” sus argumentos de que los aranceles tienen “base en la mentira”.
Antecedentes y elecciones
Estados Unidos impuso en julio dos nuevas rondas de aranceles a productos brasileños, acusando a Brasil de fallas en deforestación, propiedad intelectual y lucha contra la corrupción. Lula ha denunciado que Washington busca interferir en las elecciones brasileñas.
Una fuente del Gobierno brasileño afirmó que la cuestión electoral no estuvo en el temario, aunque Lula le dijo a Trump que el sistema de votación de Brasil es “confiable” ante una pregunta sobre la carrera hacia octubre. El senador Flávio Bolsonaro, rival electoral, ha cuestionado la fiabilidad de las urnas electrónicas.
Rechazo a la designación de terroristas
Durante la llamada, Lula reiteró su rechazo a que Washington considere organizaciones terroristas a grupos criminales de Brasil, como el Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital. En mayo, Estados Unidos clasificó a ambos grupos de ese modo.
“Estos grupos ejercen terror cotidiano sobre las poblaciones más carentes, pero no se confunden con organizaciones terroristas”, señaló Brasilia. Lula propuso trabajar juntos contra el crimen organizado mediante la asfixia financiera, pero subrayó: “Lo que no queremos es interferencia en Brasil”.
Inseguridad y campaña
La inseguridad es una de las principales preocupaciones de los brasileños de cara a las presidenciales de octubre. Flávio Bolsonaro defiende importar el modelo de mano dura del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, y pidió a Trump que designara a esos grupos como terroristas.
Lula insistió en que su gobierno prefiere otros métodos y que no aceptará injerencia externa. La conversación se produjo en un contexto de tensiones comerciales y políticas entre ambos países.




