Los cambios centrales en los cortes y el mercado
La iniciativa establece que el biodiésel pase del 7,5% al 10% en el gasoil y que el bioetanol suba del 12% al 15% en las naftas. Según la fuente, los nuevos porcentajes comenzarían a aplicarse un año después de la sanción de la ley. El proyecto también crea un mercado electrónico para la formación de precios, operado por un organismo independiente, y amplía el universo de combustibles alcanzados por el régimen.
El senador catamarqueño Flavio Fama, uno de los defensores de la iniciativa, planteó que el objetivo es dejar atrás un modelo de fuerte intervención estatal y avanzar hacia un sistema más abierto y competitivo. Según explicó, el aumento de los cortes debería traducirse en una mayor demanda de materias primas nacionales, más agregado de valor y actividad industrial, y una mayor sustitución de combustibles fósiles.
La transición para las pymes y la resistencia en el debate
El cambio en las reglas del biodiésel, donde las empresas integradas (exportadoras) ingresan al mercado interno que hoy está reservado a las no integradas (pymes), encontró resistencia especialmente en las provincias con plantas radicadas. Cuando el corte alcance el 10%, la participación de las pymes será del 65%, mientras que el 35% restante quedará en un segmento de negociación libre. El cronograma contempla una reducción progresiva: 55% en 2029, 5% en 2030 y 4% en 2031 hasta 2036.
El senador pampeano Daniel Bensusán cuestionó el capítulo específico de este combustible junto con legisladores de Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe. Puso en duda la necesidad de reemplazar la Ley 27.640 y defendió el régimen vigente. Señaló que actualmente existe un mercado interno de unas 900.000 toneladas que sostiene alrededor de 1.500 empleos directos y más de 8.000 indirectos, y destacó el vínculo de esas plantas con más de 400 extrusoras.
La senadora Patricia Bullrich defendió una transición prolongada para estas empresas con horizonte hasta 2036. Sostuvo que las pymes necesitan tiempo, volumen y previsibilidad para adaptarse a un mercado más abierto. El proyecto también establece límites para evitar una concentración excesiva: ninguna empresa podrá superar el 10% del biodiésel comercializado, con un máximo de 50.000 toneladas.
El respaldo al bioetanol y el impacto en las economías regionales
En el caso del bioetanol, el aumento del corte encontró una defensa más amplia entre los representantes del norte argentino. La tucumana Beatriz Ávila destacó el impacto de la industria en la cadena azucarera y recordó que Tucumán fue escenario en 1978 del Plan Alconafta. Según Ávila, la superficie cultivada con caña aumentó 50% en los últimos 15 años y la producción de alcohol se triplicó. Afirmó que el uso de bioetanol permitió evitar importaciones de nafta por US$ 652 millones durante 2025.
La senadora consideró que llevar el corte al 15% representa un avance, aunque recordó que había planteado una meta del 18%. En la misma línea, el senador Juan Manzur anticipó su respaldo al capítulo de etanol y bioetanol porque, según sostuvo, permite agregar valor a la producción del interior y generar trabajo. Al mismo tiempo pidió que se alcance un consenso sobre el biodiésel.
La presidenta de la comisión de Minería, Energía y Combustibles, Flavia Royón, señaló que el dictamen busca preservar y dar previsibilidad a las capacidades productivas existentes, pero al mismo tiempo crear una transición hacia un marco más competitivo, más transparente y abierto a nuevas tecnologías. Destacó que en el biodiésel se establece un período de transición hasta 2036 para asegurar que la apertura no sea abrupta.
Los votos, los límites y la nueva canasta de combustibles
El proyecto fue respaldado por La Libertad Avanza, PRO, Independencia, Primero los Salteños, Convicción Federal, Movimiento por Misiones, la mayoría de la UCR y el senador tucumano José Manzur. Fue rechazado por el bloque justicialista, Movere por Santa Cruz y el senador radical Maximiliano Abad. La iniciativa amplía el universo de combustibles alcanzados: incorpora biocombustibles de segunda generación, biogás, biometano, diésel renovable, combustibles sintéticos y combustibles sostenibles para aviación.




