Sexta (Buenos Aires, 1 de julio de 2026).- Un estudio realizado por las firmas estadounidenses Ramp y Revelio Labs desafía el mito de que la inteligencia artificial (IA) destruye empleos. Según sus hallazgos, las empresas que destinan mayores recursos a esta tecnología incrementan sus contrataciones en un 10,2 % en los dos años posteriores a la inversión, en comparación con competidoras que no adoptan estas herramientas con la misma intensidad.
La productividad como motor de contratación
El informe destaca que la IA no genera empleos de forma automática, sino que actúa como un multiplicador de productividad. Las empresas que integran esta tecnología en sus procesos —desde la automatización de tareas repetitivas hasta la optimización de cadenas de suministro— logran reducir costos operativos y, en consecuencia, liberan recursos para invertir en innovación y expansión.
Según los autores, cuando una compañía adopta IA como parte de una estrategia integral (no como un parche tecnológico), los beneficios se traducen en mayor competitividad y necesidad de personal adicional.
Por ejemplo, áreas como ventas, atención al cliente y desarrollo de productos han registrado aumentos en plantilla tras implementar herramientas de IA, especialmente en roles que requieren análisis de datos o gestión de proyectos. Este enfoque contrasta con empresas que limitan su inversión a suscripciones básicas a modelos de lenguaje, donde los efectos en el empleo son mínimos o nulos.
Perfiles más beneficiados: desde ingenieros hasta recién graduados
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que los recursos humanos más afectados por la adopción de IA no son los puestos operativos, sino aquellos que tradicionalmente se consideraban vulnerables a la automatización.
Los ingenieros de software lideran la demanda, seguidos por profesionales en áreas como marketing digital, logística y servicio al cliente. Sin embargo, el aumento en contrataciones también beneficia a perfiles junior: los recién graduados en carreras técnicas o administrativas encuentran más oportunidades en empresas con alta inversión en IA, ya que estas requieren personal para escalar operaciones.
Los investigadores señalan que este patrón desafía la narrativa de que los jóvenes son los primeros en ser desplazados por la tecnología. En cambio, la IA parece actuar como un catalizador de crecimiento que, en última instancia, demanda más talento humano para sostener su implementación y explotación comercial.
¿Por qué algunas empresas no ven cambios en su plantilla?
El estudio advierte que no todas las empresas experimentan un impacto positivo en el empleo tras invertir en IA. Las organizaciones que adoptan esta tecnología de manera superficial —por ejemplo, mediante suscripciones a herramientas genéricas o proyectos piloto sin integración real— rara vez observan cambios significativos en su estructura laboral.
Los beneficios en productividad y contratación solo se materializan cuando la IA forma parte de una transformación organizacional profunda, que incluye la capacitación de equipos, la redefinición de procesos y una visión a mediano o largo plazo. Según los autores, la clave está en evitar el enfoque de "solución rápida".
Las empresas que logran resultados tangibles son aquellas que asignan presupuestos considerables, desarrollan capacidades internas en IA y alinean su estrategia tecnológica con objetivos de negocio claros. En este sentido, el informe subraya que la IA no es un reemplazo de trabajadores, sino un facilitador de crecimiento que, bien gestionado, puede generar empleo neto.
Lecciones para Argentina: ¿qué pueden aprender las empresas locales?
Aunque el estudio se centra en el mercado estadounidense, sus conclusiones ofrecen pistas para el contexto argentino, donde la adopción de IA aún enfrenta barreras como la brecha digital y la falta de marcos regulatorios claros. Expertos locales señalan que, para replicar esta dinámica, las empresas locales deberían priorizar la formación de talento en habilidades técnicas —como programación y análisis de datos— y fomentar alianzas con instituciones educativas.
Además, destacan la importancia de políticas públicas que incentiven la inversión en IA con un enfoque en empleo de calidad, evitando que la tecnología profundice desigualdades. El caso de Meta y otros gigantes tecnológicos sirve como advertencia: invertir en IA sin una estrategia de crecimiento sostenible puede derivar en recortes de personal, mientras que una adopción planificada puede ser un motor de desarrollo económico y laboral. [dato pendiente]



