Sexta (Buenos Aires, 12 de septiembre de 2026).- El Gobierno de Javier Milei y Luis Caputo celebra la baja de la inflación, que en agosto fue del 17%, como su principal éxito económico. Sin embargo, comienzan a ganar peso las demandas de segunda generación, como la falta de reactivación del consumo.
El éxito inflacionario y sus límites
La inflación de agosto, del 17%, fue celebrada por Milei y Caputo como el logro más extendido del plan libertario. Según proyecciones de consultoras, ese porcentaje podría ser el promedio de los próximos meses. No obstante, un ministro del ala optimista del gabinete admitió a Clarín que "el consumo no arranca y lo más probable es que tampoco mejore mucho el año que viene".
El dato oficial convive con críticas a la medición del INDEC, que quedó lastimada desde que Milei ordenó no actualizarla para evitar darle un peso nuevo a los servicios públicos en la canasta de gastos. Ese número, infinitamente menor al que recibió el Gobierno al asumir, quedó sepultado por la escalada de demandas de segunda generación que empiezan a ganar importancia en la opinión pública.
El consumo y la vacancia comercial
La gran mayoría de los argentinos tienen hoy poco dinero disponible para gastar y piden la reactivación de una economía que crece a menos de la mitad del ritmo imaginado por el Gobierno a fines del año pasado. Ese crecimiento lento hace que fenómenos como el cierre de locales comerciales se asocien al desempeño económico y no a causas más profundas.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires detectó que en los últimos meses creció un 30% la vacancia de locales en las avenidas Santa Fe, Córdoba, Corrientes y Rivadavia, desde hace décadas asociadas al perfil comercial porteño. En ciudades más chicas o medianas del interior, los cierres y sus efectos se ven mucho más claramente. Según encuestas, esa caída de persianas se asocia más a la crisis económica que al crecimiento de las ventas online.
Preparativos electorales y alianzas
Milei cree que estas consecuencias de su programa son ajustes necesarios en un mercado que se encamina hacia un nuevo equilibrio y que la gente no lo castigará con su voto. A pesar de eso, en su Gobierno toman recaudos para la elección del año que viene. Karina Milei se presentó el jueves en una reunión de La Libertad Avanza con dirigentes del PRO para dejar en claro que sigue viva la posibilidad de alianzas con el macrismo.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, enrolado en el espacio karinista, busca arreglos en las diez provincias que hoy están en manos del PRO, del radicalismo y de sus aliados, además de la provincia de Buenos Aires. Algunos gobernadores aceptarán pintarse directamente de violeta, como hizo el radical chaqueño Leandro Zdero, y otros aceptarán arreglos menos evidentes pero que los protejan de boletas mileístas que puedan perjudicarlos frente a rivales del peronismo.
El escenario opositor y la agenda legislativa
Milei tiene razón cuando dice que esta vez competirá contra sí mismo, porque los argentinos votarán el año que viene considerando la gestión libertaria y el efecto de los últimos cuatro años en sus vidas. Pero también será importante saber a quién buscará derrotar. La experiencia de Mauricio Macri demostró que no es lo mismo enfrentar a un kirchnerismo en retirada que a uno con capacidad de regresar a la Casa Rosada.
También será diferente enfrentar a un opositor que desafíe al modelo de frente, como Axel Kicillof, o a un dirigente dispuesto a mantener algunas decisiones de la gestión libertaria, sobre todo defender el superávit fiscal y las restricciones a la emisión monetaria. El primer escenario sería más cómodo para Milei pero pondría nerviosos a los inversores financieros; el segundo obligaría al Gobierno a dejar de lado su discurso más conocido pero dejaría más tranquilo a Caputo.
En el peronismo no apareció hasta ahora ningún dirigente relevante que aspire a mantener alguna política de Milei, sobre todo porque Cristina Kirchner mantiene, incluso presa y callada, la capacidad de vetar o perjudicar candidatos presidenciales. La semana próxima, tras correr detrás de la agenda opositora con proyectos sobre morosidad y fondos para tratamientos de personas con discapacidad, el Gobierno buscará recuperar la iniciativa con el proyecto de Ley de Soberanía y con el Presupuesto para 2027, que revelará qué inflación espera, qué precio imagina para el dólar y qué sectores recibirán algún aire en el año electoral.




