La reforma política impulsada por el Gobierno nacional para eliminar las PASO, que buscaba acelerar su trámite en agosto, enfrenta un estancamiento. La falta de votos en ambas cámaras del Congreso obligó a la Jefatura de Gabinete, a cargo de Diego Santilli, a abrir negociaciones con las provincias. Sin embargo, la principal propuesta de la Casa Rosada, un sistema de "listas colectoras", no generó el apoyo esperado entre los mandatarios.
La estrategia oficialista y el planteo de las colectoras
La propuesta diseñada por los equipos libertarios contempla un esquema de Boleta Única de Papel (BUP). Bajo este sistema, las fuerzas provinciales, el PRO y la Unión Cívica Radical (UCR) podrían presentar sus propias listas a senadores y diputados nacionales, compartiendo una única categoría presidencial encabezada por Javier Milei. Desde la bancada de La Libertad Avanza argumentan que el beneficio principal radica en la conservación de la identidad partidaria en los distritos, evitando la necesidad de estructurar coaliciones formales o postular candidatos propios contra el oficialismo.
Pese al planteo oficialista, la iniciativa carece de precisiones técnicas determinantes. El Poder Ejecutivo no presentó un proyecto concreto que detalle el modo de acople de las colectoras a la matriz de la BUP, ni definió el límite de listas adherentes por postulación presidencial. Esta indefinición, junto con recelos políticos expresados, provocó que ningún gobernador defendiera públicamente la propuesta hasta el momento, sumando obstáculos al avance legislativo.
El panorama federal ante la reforma electoral
El escenario federal frente a la reforma electoral muestra una marcada fragmentación. Gobernadores de perfil dialoguista como Rogelio Frigerio de Entre Ríos, Ignacio "Nacho" Torres de Chubut, Gustavo Valdés de Corrientes y Raúl Jalil de Catamarca, coinciden en la necesidad de derogar las PASO. Jalil ratificó que las primarias son "una encuesta muy cara". Sin embargo, este alineamiento no se extiende a las colectoras, ya que Torres expresó dudas: "Pueden llegar a beneficiar más a la oposición que al oficialismo".
En la vereda opuesta, un sector de mandatarios provinciales frena la discusión parlamentaria de raíz. El gobernador Osvaldo Jaldo, de Tucumán, mantiene un rechazo categórico a modificar el régimen vigente y ratificó la posición unificada de su bloque en contra de anular las primarias. Por su parte, el jujeño Carlos Sadir de la UCR, calificó a las PASO como "una buena herramienta" para el sistema democrático, aunque admitió la viabilidad de discutir una suspensión transitoria para 2027 como salida intermedia.
Fisuras en el Congreso y advertencias internas
El escepticismo de las provincias encuentra un correlato directo en el Congreso, donde La Libertad Avanza está lejos de reunir los 129 votos en la Cámara de Diputados y los 37 en el Senado necesarios para sancionar modificaciones electorales. Las críticas más punzantes surgieron de los propios socios del espacio. La jefa de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, exteriorizó discrepancias internas al afirmar de forma tajante que el sistema de colectoras "no le gusta" por "deformar el sistema electoral".
Bullrich advirtió que el oficialismo está lejos de conseguir las voluntades necesarias en la Cámara alta para avanzar con la derogación, proponiendo un retorno directo a las internas de los partidos políticos. En sintonía, el jefe del bloque del PRO en la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo, demandó un debate prolongado. Señaló que la proliferación de listas de adhesión alteraría los equilibrios de gobernabilidad por el volumen de legisladores que responderían atomizados al Ejecutivo central. El macrismo continúa presionando para mantener las PASO pero bajo un régimen de no obligatoriedad.




