Sexta (Buenos Aires, 8 de octubre de 2026).-
El Gobierno acumula malestar contra el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, a quien acusa de enviar mensajes en clave política y alinearse con el discurso opositor, aunque diferencia esa tensión del buen vínculo que dice mantener con la Conferencia Episcopal Argentina.
La relación con García Cuerva es «tensa», admitieron desde el oficialismo, y las diferencias también se trasladaron a la organización de la visita del papa León XIV, que estará en el país del 8 al 11 de noviembre, pero se pudieron zanjar, según las fuentes consultadas.
El malestar en la mesa chica
«Trabajamos mejor con Kicillof que con García Cuerva», resumió un miembro de la mesa chica del Gobierno, según publicó este medio. La frase grafica el descontento tras los recientes cuestionamientos del arzobispo, a quien diferencian de la Conferencia Episcopal, con la que aseguran mantener buen vínculo.
«Cuerva aprovecha cualquier situación para bajar un mensaje más político. Todo el tiempo está buscando diferenciarse y ser funcional al discurso de la oposición», le facturaron desde la mesa política. Durante la celebración por el Día de la Virgen de Luján, el arzobispo cuestionó «la descalificación» y planteó que León XIV encontrará «una Argentina dividida y en crisis».
Sus palabras aumentaron el descontento en filas libertarias, donde sienten que García Cuerva «no está jugando limpio». Desde el entorno de Karina Milei detectaron: «Cruzó un límite. Habló de una Argentina desigual. Eso es querer pasarle un mensaje al papa, no es la posición de la Iglesia».
En Balcarce 50 aseguran ser respetuosos de la agenda alternativa que le atribuyen al arzobispo, quien le sugirió al Sumo Pontífice la visita a la cárcel de Devoto, en su calidad de delegado pontificio de la pastoral carcelaria, pese a no coincidir con la idea. «Hubiésemos preferido que fuera a visitar a las víctimas de la inseguridad, pero aún así lo respetamos», expresaron.
Críticas públicas y gestos de respaldo
Uno de los pocos que expresó públicamente su malestar fue el asesor Felipe Núñez, quien a través de su cuenta de X sostuvo que como católico estaba «cansado» de García Cuerva, al que llamó «este tipo». «Menos política y más predicar la palabra de Dios, Cuerva», escribió, y recibió el reposteo del ministro de Economía, Luis Caputo.
En paralelo, en el Gobierno destacaron el vínculo construido con Marcelo Colombo, titular del episcopado, a quien Karina Milei recibió en su despacho, y se cuidaron de mantener la sintonía alcanzada a las puertas de la llegada de León XIV. «Es como si organizásemos la Navidad y nos peleáramos un día antes. No podemos dar la imagen de que no tenemos la suficiente madurez para dejar los temas de lado», sostuvo un ladero de la funcionaria.
Los temas de fondo y la coordinación de la visita
Las divergencias giran en torno a temas sensibles como la Ley de Tierras, la de Emergencia en Discapacidad, el aumento de la pobreza y el uso de las redes sociales. El vocero presidencial, Adrián Ravier, admitió: «No queremos ser insensibles con un tercio de la población que la está pasando mal y que está debajo de la línea de la pobreza».
La coordinación para la seguridad del papa está a cargo de Karina Milei e involucra a los gobiernos de Córdoba, de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires. Todas las semanas representantes de los Poderes Ejecutivos, el Episcopado y el Vaticano se reúnen para avanzar en la agenda de la visita.
«Sería muy tonto de ambas partes pelearse ahora, en las vísperas de la visita de la persona más influyente de todas. A la Iglesia no se lo perdonarían y el Gobierno no es tan idiota», expresó un libertario ante este medio.




