Sexta (Buenos Aires, 21 de septiembre de 2026).- Estados Unidos deportó al menos a 25.447 personas hacia 28 países terceros entre el 20 de enero de 2025 y el 31 de agosto de 2026, según la investigación colaborativa The Deportation Project, coordinada por Forbidden Stories y publicada por RFI junto a otros 25 medios internacionales.
Una red global de expulsiones hacia países que no son los de origen
El relevamiento, que llevó meses de trabajo conjunto, identificó al menos 105 vuelos con destino a naciones que no eran las de origen de los migrantes. El registro, sin embargo, es incompleto: en casos como el de Ecuador, los vuelos de deportación regulares mezclan ciudadanos propios con pasajeros de otras nacionalidades, mientras que hacia México los traslados se realizan principalmente por autobús, lo que dificulta la documentación detallada de cada caso.
México concentró más del 75% de los traslados
De acuerdo con los datos verificados por Forbidden Stories, México recibió alrededor de 20.000 personas, más del 75% del total. Guatemala acogió a 2.981. En América Latina y el Caribe también aparecen destinos menos habituales: Panamá recibió a 299 migrantes en tres vuelos organizados semanas después de la asunción de Donald Trump, ninguno de ellos panameño ni con vínculos con ese país, según consignó The Washington Post.
El rol de la Oficina de Repatriación y los acuerdos negociados
Según RFI, en febrero de 2025 el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ordenó a sus agentes evaluar sistemáticamente la deportación a países terceros de personas que no pudieran ser expulsadas a su nación de origen por riesgos de seguridad. En paralelo, el Departamento de Estado se reestructuró y creó la Oficina de Repatriación, encargada de negociar acuerdos, más o menos secretos, con gobiernos extranjeros mediante incentivos económicos y presiones políticas. Documentos internos obtenidos por The Washington Post indican que se destinaron al menos 410 millones de dólares a facilitar estos convenios.
África y el Caribe: destinos con cifras menores pero documentadas
La investigación también documentó traslados hacia el continente africano. Eswatini recibió a 34 personas, entre ellas vietnamitas y laosianas, que quedaron encarceladas en la pequeña monarquía. Guinea Ecuatorial acogió a 63, incluyendo cubanos y brasileños. En el Caribe, Santa Lucía recibió a un primer grupo de seis personas de cinco nacionalidades distintas. El caso de Arsaalan Saleh Fard, un joven iraní de 25 años que pidió asilo en Estados Unidos y fue enviado a Panamá, ilustra el impacto individual de una política que, según RFI, apuntó a alcanzar un millón de expulsiones en un año.




