Los términos del acuerdo y las omisiones clave
El pacto, presentado al Congreso el miércoles, no incluye el llamado "estándar de oro" que prohibiría a Arabia Saudita enriquecer uranio ni procesar combustible gastado. Tampoco contiene un "protocolo adicional" de supervisión internacional reforzada. Los legisladores tienen 90 días de sesiones para bloquear el acuerdo, pero necesitan una mayoría de dos tercios para superar un eventual veto presidencial. Washington y Riad negociaron durante años un acuerdo de cooperación nuclear que otorga al reino acceso a tecnología estadounidense y abre oportunidades de contratos millonarios para empresas de EE. UU.
Las motivaciones sauditas y los riesgos de una carrera nuclear
Arabia Saudita busca reducir sus emisiones de carbono y liberar crudo para exportación, en el marco del plan económico del príncipe heredero Mohamed bin Salman. Sin embargo, el reino ha advertido que si su enemigo Irán desarrolla un arma nuclear, haría lo mismo. El senador demócrata Chris Murphy afirmó que el acuerdo "desatará una carrera nuclear en la región". Israel, principal aliado regional de Washington, se opone reiteradamente al programa nuclear civil saudita.
Beneficios estratégicos y comerciales para Estados Unidos
El pacto nuclear civil podría servir como incentivo diplomático, aunque Riad descartó normalizar relaciones con Israel sin un Estado palestino. Además, pondría a la industria estadounidense en posición privilegiada para ganar contratos de construcción de plantas nucleares sauditas, y brindaría información sobre el programa atómico del reino. La Sección 123 de la Ley de Energía Atómica de EE. UU. establece nueve criterios de no proliferación que el país debe cumplir.
Alternativas sauditas y la cuestión del enriquecimiento
Si el pacto fracasa, Arabia Saudita tiene opciones con otros países: Rusia (a través de Rosatom), China (CNNC), Corea del Sur y Francia ya expresaron interés. Una cuestión clave es si Washington aceptará construir una instalación de enriquecimiento en territorio saudita bajo un esquema de "caja negra" operada solo por personal estadounidense. Sin salvaguardas rigurosas, Riad podría producir uranio altamente enriquecido para bombas. Una fuente aseguró que el acuerdo ofrece una vía legal para la cooperación en el ciclo del combustible, pero no obliga a transferir tecnología sensible.




