Sexta (Buenos Aires, 24 de octubre de 2026).- Los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, asedian la ciudad yemení de Taiz y restringen el suministro de agua y alimentos de más de un millón de habitantes, según publicó Infobae. Las familias racionan hasta la última gota y los organismos humanitarios advierten por una catástrofe.
El cerco sobre la tercera ciudad de Yemen
El agua potable escasea en Taiz desde hace más de una década, pero la situación alcanzó niveles críticos en las últimas semanas por el avance de los hutíes en su conflicto con las fuerzas gubernamentales. De acuerdo con grupos humanitarios citados por Infobae, las necesidades de los más de un millón de habitantes apenas se cubren: el acceso a los pozos es limitado, las plantas desalinizadoras se quedan sin combustible y los camiones cisterna tienen vedada en gran medida la entrada.
El racionamiento y el alza de los precios
Antes del asedio, Hadil al-Shahid y sus dos hijos pequeños usaban unos 10 litros de agua embotellada por día para beber y cocinar; ahora hacen que la misma cantidad les dure unos cuatro días. "Dejamos de tomar café y té, que solíamos tomar a diario", dijo al-Shahid al medio. Las familias pagan hasta un 75% más por el agua embotellada que hace unas semanas y algunas empezaron a comprarla a crédito.
Alimentos, combustible y riesgo sanitario
La escasez no se limita al agua. La harina y el arroz cuestan aproximadamente un 50% más que durante el verano, según las organizaciones de ayuda, y las frutas y verduras son difíciles de encontrar. El precio del gas para cocinar se cuadruplicó, según Hani Bafaqih, experto de la organización humanitaria CARE en Yemen. La falta de combustible dificulta el funcionamiento de hospitales y saneamiento, y obligó al cierre de los servicios de recogida de residuos.
El pedido de Amnistía Internacional
Desde agosto, la provincia de Taiz acogió a unas 124.000 personas desplazadas por los combates, según expertos en migración de las Naciones Unidas. Jens Laerke, portavoz de una división de la ONU centrada en la ayuda de emergencia, advirtió que la escasez se retroalimenta y aumenta el riesgo de enfermedades, incluido el cólera. Amnistía Internacional pidió a los hutíes que abran inmediatamente las carreteras de acceso, al afirmar que Taiz es empujada "al borde de una grave catástrofe humanitaria".




