Los ataques y las víctimas
Según el ministerio de Salud libanés y la agencia estatal de noticias NNA, uno de los ataques aéreos alcanzó una vivienda en las afueras de la aldea sureña de Ansar, matando a siete personas, entre ellas tres niños y dos mujeres. Otro bombardeo contra un edificio residencial en Deir Zahrani, en el norte de Nabatieh, dejó cuatro muertos y diecisiete heridos.
Entre las víctimas de Deir Zahrani se encontraban un hombre y su hijo, desplazados de Meis el-Jabal, y el propietario del lugar, mientras que la cuarta víctima fue un automovilista que falleció por heridas en la cabeza. La serie de ataques también alcanzó la colina de Ali Taher, estratégica para la ciudad de Nabatieh.
Versiones cruzadas y reacciones
El Ejército israelí justificó los bombardeos como respuesta a un ataque de Hezbolá que hirió gravemente a tres soldados. La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que se atacó un supuesto centro de mando en Ansar y añadió que los objetivos eran infraestructura de Hezbolá, acusando al grupo de usar civiles como escudos.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, rechazó la versión israelí: "Los siete mártires del ataque aéreo israelí contra el pueblo de Ansar no son infraestructura militar, ni los niños y mujeres asesinados en él son objetivos militares". Añadió que Israel "socava los esfuerzos por estabilizar la situación en el sur".
Desplazamientos y destrucción
Los ataques forzaron a decenas de familias a huir hacia Sidón, a unos treinta kilómetros de Nabatieh, provocando un intenso tráfico en las rutas. Además, el ejército israelí continuó con demoliciones de viviendas en varios distritos, según informó L'Orient-Le Jour.
Una investigación visual del Financial Times concluyó que Israel lleva a cabo una campaña de "destrucción sistemática" en las zonas que ocupa en el sur de Líbano, con unas 85.000 viviendas devastadas y más del 20% de las tierras agrícolas y bosques afectados, así como infraestructuras esenciales.
Diálogos en vilo
El presidente libanés, Joseph Aoun, condenó las "reiteradas violaciones del acuerdo marco" y consideró que las acciones israelíes son "un claro mensaje al proceso de negociación" y a los esfuerzos estadounidenses. Hasta el momento, se realizaron siete rondas de diálogos, y se espera una octava a inicios de septiembre en Roma.
Hezbolá instó a las autoridades libanesas a suspender las negociaciones directas, que calificó de "humillantes", y prometió una respuesta adecuada a los ataques israelíes.




