Sexta (Buenos Aires, 28 de octubre de 2026).- El senador opositor Flávio Bolsonaro se autoproclamó este miércoles "verdadero presidente electo" de Brasil y denunció un "repugnante fraude electoral" en su primera declaración pública tras su derrota en el balotaje del domingo pasado ante Luiz Lula da Silva. La difundió en su cuenta de la red X desde Estados Unidos.
La autoproclamación y el fraude denunciado
Según publicó la agencia NA, Bolsonaro sostuvo ante sus seguidores que "este es solo el comienzo de nuestra lucha por la democracia, los derechos humanos y la libertad en Brasil". El senador afirmó que "soy el presidente electo y los criminales que robaron las elecciones en Brasil forman parte de una organización criminal que instauró una tiranía", y prometió a quienes anhelaban un cambio que "no los abandonaré; seré la voz y el liderazgo libre de nuestra nación".
El candidato derrotado argumentó que "las acciones ilegítimas e ilegales del exabogado de Lula permitieron que se materializara una imposibilidad matemática", lo que a su juicio resultó en que Lula obtuviera más de 10 millones de votos de la primera a la segunda vuelta. Además, cuestionó una decisión del Tribunal Supremo Federal (TSF) que anuló la autoridad del Tribunal Superior Electoral (TSE) y extendió el período de votación en el último minuto, cuando las urnas ya habían cerrado.
Los agradecimientos a Milei y a Trump
Al inicio de su misiva, Bolsonaro agradeció al presidente argentino Javier Milei "por su valentía, su sentido de la justicia y el respeto a la legalidad", tras el operativo que le permitió abandonar Brasil. También extendió su gratitud al presidente estadounidense Donald Trump y al "maravilloso pueblo estadounidense por haberme recibido", a quien calificó como "un gran defensor de la libertad de expresión".
El senador justificó su partida al señalar que "no era mi intención abandonar mi patria, pero sé perfectamente adónde me llevará esto". Sostuvo que "la persecución política que comenzó con mi padre, el expresidente Jair Bolsonaro, y que se extendió a miles de brasileños patriotas", tiene un único objetivo: "silenciar a cualquiera que discrepe del estado de excepción establecido en Brasil".
La respuesta a las acusaciones judiciales
Frente a las causas en su contra, el legislador afirmó que "no hay ninguna orden de arresto en mi contra porque no he cometido ningún delito". Según su versión, lo que existe es "una persecución política cuyo objetivo es mantenerme como rehén y convertirme en objeto de chantaje para proteger a magistrados corruptos de la Corte Suprema". En ese marco, describió el derrotero que, según él, enfrenta: "confiscación del pasaporte, tobillera electrónica, censura, arresto domiciliario, juicio simulado y, finalmente, condena política".
Bolsonaro remarcó que no huirá de la situación y que llevó a su familia a Estados Unidos "donde estamos a salvo". Asimismo, comparó su situación con la de otros líderes opositores de la región, como el venezolano Juan Guaidó, Edmundo González y María Corina Machado. "Todos ellos fueron tratados como criminales por los regímenes a los que se oponían. La historia los llamó de otra manera", agregó en su descargo.
El llamado a la comunidad internacional
En el tramo final de su publicación, el senador brasileño apuntó contra las instituciones de su país al afirmar que "esta locura debe terminar" y advirtió que Brasil atraviesa "un caos legal, corrupción y persecución política, donde la oposición teme expresarse". A su vez, solicitó: "Le pido a la comunidad internacional: no normalicen lo que está sucediendo en Brasil", porque, a su entender, "lo que está sucediendo hoy en mi país no es normal y no puede tratarse como tal".
Finalmente, anticipó que en los próximos días se dirigirá nuevamente al pueblo brasileño para presentar "una estrategia para movilizar a la oposición y el inmenso apoyo popular con el que contamos, por todos los medios pacíficos y legítimos". Cerró con un mensaje de resistencia: "Me fui de Brasil, pero no abandoné al pueblo brasileño. Esta lucha no terminó el 25 de octubre. Solo terminará cuando Brasil vuelva a ser un país libre. Y ese día llegará".




