Sexta (Buenos Aires, 13 de agosto de 2026).- La Cumbre del Foro de la Coalición Americana contra los Cárteles (A3C), celebrada el 11 y 12 de agosto en Panamá, reunió a cerca de veinte países para transformar una alianza política en un mecanismo operativo contra el narcotráfico.
De lo político a lo operativo
La coalición, conocida como Escudo de las Américas, fue creada por Donald Trump y busca pasar de lo declarativo a coordinar capacidades y acciones concretas. El Comando Sur estadounidense (SOUTHCOM) activó la semana pasada el Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental, integrado por 19 países, como componente militar operacional.
Chile participa con el ministro de Defensa, Fernando Barros, junto a Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú. México y Brasil, las mayores economías latinoamericanas, no integran la red, lo que evidencia el peso de la dimensión político-ideológica en el grupo. La presencia del secretario de Guerra, Pete Hegseth, refuerza esa lectura, con agenda que incluye reuniones bilaterales y la observación de los ejercicios PANAMAX 2026.
El proyecto central es la fuerza de tarea conjunta hemisférica, activada el 4 de agosto. El general Francis Donovan, jefe del SOUTHCOM, la describió como el “brazo ejecutor” frente a amenazas hemisféricas. En la práctica, podría coordinar inteligencia, vigilancia, interdicciones y operaciones contra redes logísticas criminales.
Esta propuesta institucionaliza y multinacionaliza la estrategia de la Operación Lanza del Sur, que realizó al menos 60 ataques contra narcolanchas y dejó 221 personas muertas, generando cuestionamientos sobre su legalidad. La nueva fuerza pretende sincronizar operaciones con aliados regionales.
Cooperación o cesión de soberanía
Uno de los principales interrogantes es quién conserva la última palabra en operaciones multinacionales. Si la inteligencia estadounidense identifica una instalación criminal en otro país, ¿quién autoriza la intervención? ¿Pueden entrar militares estadounidenses? Hasta ahora, no hay evidencia de un tratado multilateral que responda estas preguntas.
La administración Trump ha reivindicado un margen amplio para actuar contra organizaciones que considera narcoterroristas, lo que incrementa la preocupación por la soberanía de los países participantes. La ausencia de México y Brasil dificulta presentar la estructura como una respuesta eficaz contra el narcotráfico, ya que ambos son claves en rutas y estructuras criminales.
Estrategia militar en el centro
Expertos señalan que una estrategia regional integral debería abordar toda la cadena del negocio: producción, tránsito, consumo, lavado de dinero y corrupción. La estrategia estadounidense privilegia la dimensión territorial y militar, lo que puede debilitar capacidades pero no eliminar las condiciones que permiten la reproducción de las organizaciones.
La Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. dedica una sección al hemisferio titulada “El corolario Trump a la Doctrina Monroe”, que vincula narcotráfico, migración, minerales críticos y competencia con actores externos. Hegseth conectó en marzo la lucha contra los cárteles con la exclusión de China y el aumento de la presencia militar.
China aparece en el centro de la ecuación. Trump dijo que el Escudo de las Américas busca contener la influencia asiática, y presionó a Panamá para cancelar contratos chinos sobre puertos en el Canal. El combate contra los cárteles funciona como justificación para reconstruir una arquitectura hemisférica bajo liderazgo estadounidense, como sintetizó Marco Rubio: “este es nuestro hemisferio”.




