Alerta alimentaria en América Latina
La directora para América Latina y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Lena Savelli, advirtió este lunes que 16 millones de personas en la región podrían quedar expuestas a la inseguridad alimentaria por la sequía que provoca El Niño. A nivel global, las estimaciones de Naciones Unidas indican que serán 49 millones los afectados por el hambre.
Savelli realizó esta proyección durante una visita a Honduras, uno de los países más golpeados, que forma parte del Corredor Seco centroamericano. Esta franja incluye el sur de México y zonas de Guatemala, El Salvador y Nicaragua, donde la agricultura de subsistencia depende de las lluvias estacionales. En agosto, más de 100 comunidades hondureñas fueron declaradas en alerta roja por la sequía, que ya causa pérdidas parciales y totales de cultivos de maíz y frijoles.
Precios globales de alimentos en alza
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que la amenaza de El Niño, combinada con conflictos geopolíticos como las guerras en Ucrania e Irán, está ocasionando un repunte mundial en el precio de la comida. Los cereales alcanzaron su pico máximo en tres años y el azúcar registró un hito en el último año. El Índice de Precios de la FAO promedió 133,3 puntos en agosto, el nivel más alto desde noviembre de 2022.
El economista jefe de la FAO, Maximo Torero, explicó que el aumento de los precios globales de los alimentos en agosto es una advertencia de que la prima de riesgo está regresando a los mercados. “Los choques climáticos, las tensiones geopolíticas y la logística comercial interrumpida convergen para endurecer las expectativas de oferta”, sostuvo. En Europa, el clima extremo afectó las cosechas de maíz y la producción ganadera, mientras que en India, el país más poblado del mundo, el déficit de precipitaciones de agosto se profundizaría en septiembre.
El Canal de Panamá toma medidas
El Canal de Panamá, por el que circula entre el 3% y el 5% del comercio marítimo mundial, también sufre las consecuencias de la disminución del nivel en los lagos artificiales que alimentan sus esclusas. La administración ya redujo de 36 a 32 la cantidad máxima de embarcaciones diarias e impuso restricciones al calado permitido, que pasará de 15,24 metros a 14,23 metros.
La nueva administradora del Canal, Ilya Espino de Marotta, advirtió que la situación puede empeorar a medida que se acerque el punto de mayor afectación del fenómeno. “No descartamos que en febrero o marzo haya que bajar, probablemente no a los niveles de 24 cupos diarios, pero sí pudiera tener algún impacto de 29 o algo parecido”, señaló. Esta situación podría retrasar el comercio global y aumentar los costos de flete, lo que impacta también en la economía argentina.




