Sexta (Buenos Aires, 3 de octubre de 2026).- Dos buques petroleros fueron atacados con proyectiles no identificados en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, según un reporte oficial de la agencia de seguridad marítima del Reino Unido (UKMTO). Los incidentes no dejaron fallecidos ni derrames de crudo, informó la autoridad británica.
El primer ataque y el incendio a bordo
De acuerdo con las precisiones brindadas por la UKMTO, la primera agresión tuvo lugar mientras la embarcación abandonaba el canal marítimo. El impacto del proyectil desencadenó un principio de incendio y un posterior apagón eléctrico generalizado dentro de las instalaciones del navío. Las autoridades confirmaron que la tripulación logró controlar y extinguir las llamas de manera oportuna. El reporte oficial llevó tranquilidad al confirmar que este primer incidente no provocó pérdidas humanas ni daños a la salud del personal a bordo.
Asimismo, las evaluaciones técnicas preliminares descartaron cualquier tipo de derrame de crudo o impacto ambiental negativo en las aguas circundantes. Tras subsanar los inconvenientes técnicos provocados por el estallido, el buque cisterna, cuya bandera, procedencia y destino final no fueron revelados por razones de seguridad, logró estabilizarse y continuar con su ruta planificada, según el reporte de la agencia británica.
El segundo impacto y el saldo blanco
Pocas horas después, las alarmas de la UKMTO volvieron a sonar al detectarse una segunda ofensiva aérea a unos 7,4 kilómetros al este de las costas de Omán. En esta oportunidad, otro buque cisterna que circulaba por la periferia del estrecho fue alcanzado por un artefacto explosivo de origen desconocido que impactó de lleno contra el costado de babor del casco. Al igual que en el suceso anterior, los equipos de emergencia informaron un saldo blanco en cuanto a víctimas y la total ausencia de contaminación ecológica en la zona.
Un corredor bajo conflicto desde febrero
Estos ataques se producen en un contexto de extrema fragilidad geopolítica para el estrecho de Ormuz, un paso fluvial que históricamente canalizaba cerca del 20% del comercio global de hidrocarburos antes del estallido bélico actual. La estabilidad de este corredor se vio severamente fracturada a finales de febrero de este año, momento en que las operaciones militares lanzadas en conjunto por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní transformaron el área en un teatro de operaciones de alta intensidad.
A raíz de la intervención militar aliada, el régimen de Teherán endureció su postura diplomática y militar, reclamando el dominio absoluto sobre la navegación de estas aguas compartidas. Como contraofensiva a las presiones externas, las fuerzas navales iraníes han logrado paralizar de forma sustancial el libre tránsito de barcos comerciales y de carga, obstruyendo una de las arterias económicas fundamentales del esquema energético global.
El bloqueo naval de Washington
Por su parte, la administración de Washington respondió a los movimientos de la república islámica mediante la implementación de un estricto bloqueo naval sobre las principales terminales portuarias de Irán. La combinación de estas medidas de fuerza bilaterales mantiene en vilo al comercio internacional, mientras la comunidad marítima internacional observa con preocupación cómo los barcos comerciales se han convertido en el blanco principal de un conflicto que no da señales de tregua.




