Sexta (Buenos Aires, 18 de octubre de 2026).- Ataques con drones lanzados por los insurgentes hutíes sobre el principal aeropuerto de Riad provocaron decenas de muertos y centenares de heridos en los últimos días, según publicó Infobae. La ofensiva desde Yemen escaló un conflicto que Arabia Saudita mantiene con los rebeldes desde hace más de un lustro.
El desequilibrio militar entre Riad y Saná
De acuerdo con el Global Firepower Index, Arabia Saudita ocupa la posición 25° por su poder militar y destina 46.000 millones de dólares anuales a Defensa, lo que lo ubica octavo en el mundo por monto de gasto, entre Francia y Japón. Yemen, en cambio, se sitúa en el puesto 98° y su gasto militar alcanza los 1.000 millones de dólares, 46 veces menos. Según el SIPRI, centro de estudios independiente, Arabia Saudita es además el cuarto país del mundo por importaciones de armamento.
El control hutí del estrecho de Bab el-Mandeb
Los hutíes, que responden a Irán, tomaron hace varios años la capital yemení, Saná. El gobierno reconocido por la comunidad internacional no la ocupa, pero cuenta con respaldo militar de Arabia Saudita y sus aliados. Los rebeldes mantienen firmes sus posiciones y controlan el pasaje de Bab el-Mandeb, sumando ese estrecho al de Ormuz en su estrategia de interrumpir el tráfico de petróleo hacia Occidente. Los drones provistos por Irán son su arma más relevante y también han atacado plantas de Aramco, la petrolera saudí.
La defensa aérea saudí y el pedido a Washington
Según Infobae, la capacidad antiaérea de Arabia Saudita resulta insuficiente e ineficaz pese a la superioridad de su gasto militar. El príncipe heredero Mohamed bin Salmán solicitó el apoyo militar de Washington, pero la administración de Donald Trump se negó a prestar ayuda, lo que puso en crisis la histórica alianza entre ambos países. El artículo vincula esa negativa con la falta de sistemas antiaéreos en las reservas estadounidenses y con las elecciones de medio término del 3 de noviembre.
El Pacto de la Meca, a prueba
La reciente alianza militar firmada el 7 de agosto entre Arabia Saudita, Turquía y Pakistán, conocida como Pacto de la Meca, fue puesta a prueba rápidamente. No tiene planes concretos en el terreno militar, pero los tres gobiernos ratificaron la alianza y analizan cómo materializarla. Pakistán es un país próximo a China y tiene misiles nucleares, mientras Turquía es una potencia regional que además pertenece a la OTAN.




