Sexta (Buenos Aires, 11 de septiembre de 2026).- Estados Unidos conmemora este viernes el 25° aniversario del atentado contra las Torres Gemelas, perpetrado por Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001. Un nuevo documental ofrece una perspectiva centrada en las consecuencias posteriores del hecho.
Un enfoque en las secuelas del atentado
El documental “Punto de inflexión: 11-S y la Guerra contra el Terrorismo”, dirigido por Brian Knappenberger, se distancia de otras producciones que relatan cómo fueron los ataques y pone el foco en las consecuencias posteriores, tanto para las familias de las víctimas como para los Estados Unidos. La obra analiza cómo el miedo generado por los atentados incidió en las decisiones que ampliaron el poder del Estado en materia de vigilancia y lucha contra el terrorismo.
El trabajo incluye entrevistas a hijos y familiares de víctimas, que eran muy pequeños cuando ocurrió el ataque. El documental remarca que ellos no recuerdan el episodio y que, mientras maduraban, se desarrollaba el fenómeno de las redes sociales, frecuentemente terreno fértil para teorías conspirativas y desinformación sobre el 11S.
Las enfermedades que persisten un cuarto de siglo después
Según el sitio del diario New York Daily News, las consecuencias del 11S siguen presentes 25 años después. Un total de 4.257 miembros del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) fueron diagnosticados con cáncer y 12.161 con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas del World Trade Center. Alrededor de un millar tiene más de un tipo de cáncer.
Joe Conzo, entonces técnico de emergencias médicas y uno de los miembros del FDNY diagnosticados con cáncer, aseguró a EFE: “Veinticinco años es mucho tiempo, pero no hay un solo día en que no recuerde ese día”. Conzo enfrentó un cáncer de hígado en 2019 y después uno de páncreas por su exposición a las toxinas. “Llevo siete años en remisión”, comentó.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) había asegurado tras los atentados que, luego de un “riguroso monitoreo”, el agua potable y el aire en el Bajo Manhattan eran seguros. Sin embargo, un reciente informe indica que 12.161 miembros del FDNY han sido diagnosticados con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas. Unos 4.496 están certificados por al menos una afección de salud mental, y 10.562 por una afección de salud física.
Testimonios de los que estuvieron en la Zona Cero
Conzo relató que tras escuchar que un avión se había estrellado contra una de las torres, él y su compañero se dirigieron al lugar, donde vieron a “miles de personas que salían corriendo y solo policías y bomberos iban en dirección contraria”. Al entrar a un edificio, oyó un ruido que parecía un tren y su amigo corrió. El edificio se derrumbó y una enorme nube de polvo y humo envolvió el Bajo Manhattan; Conzo fue alcanzado por los escombros. Permaneció en la Zona Cero hasta el día siguiente, ayudando a sobrevivientes.
Izzy Miranda, entonces instructor en la academia de bomberos y posteriormente presidente del sindicato de técnicos de emergencias médicas, paramédicos e inspectores de incendios del Departamento de Bomberos, tampoco olvida. “Llegamos antes de que se cayera el primer edificio. Solo se veía humo y lo que parecían papeles cayendo, pero cuando mirabas bien, era gente tirándose. El primer bombero que murió allí fue porque le cayó una persona encima y lo aplastó”, recuerda. Miranda fue diagnosticado con apnea del sueño por problemas en las vías respiratorias y ha sido operado dos veces de la nariz por la exposición a los químicos.
Una crónica que reconstruyó la tragedia
El diario El Tiempo de Colombia publicó la crónica de Sergio Gómez Masseri, que reconstruyó el día del atentado. De acuerdo con el Departamento de Bomberos, más de 600 miembros del FDNY han muerto por enfermedades que se sospecha están relacionadas con el 11S. “Las más de 150 embajadas de todos los países del mundo, incluida la de Colombia, la OEA, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo, universidades y colegios cerraron sus puertas”, indicaba la crónica.
El texto agregaba que “las calles eran un caos” y que las principales vías fueron cerradas para permitir el flujo de los organismos de seguridad y socorro. El entonces alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, ordenó desalojar todo el downtown, la zona donde está ubicado Wall Street. Giuliani comentó que “el número puede superar los muertos en Pearl Harbor, más de 2.400”.
La crónica también remarcaba que la Asamblea General de Naciones Unidas canceló actividades, todos los aeropuertos del país dejaron de operar y los vuelos internacionales fueron desviados a Canadá. Siete horas después del primer ataque, un edificio aledaño a las Torres Gemelas conocido como Seven, de 47 pisos, se desplomó como consecuencia de la destrucción de sus vecinas. El atentado había sido concebido y dirigido por el saudí Ossama Bin Laden, líder de Al Qaeda, abatido posteriormente el 2 de mayo de 2011 por comandos estadounidenses en Pakistán.




