El relato sobre la Tragedia de Once
Randazzo dijo que fue una “decisión política” de la expresidenta fusionar Interior con la secretaría de Transporte para darle “mayor jerarquía” tras la Tragedia de Once, que dejó 52 muertos en 2012. Asumió al mando de Transporte “en un momento crítico” y se hizo cargo de una “situación compleja”.
“Los ferrocarriles explican parte de las tragedias argentinas”, aseguró ante el tribunal sobre el deterioro del servicio, aunque aclaró que “sería injusto pensar que la responsabilidad era de los funcionarios que estaban en ese momento a cargo”, porque el deterioro venía de mucho antes.
El origen de los subsidios
El exministro explicó que en los años 90 la concesión de trenes fue “bastante compleja” porque otorgaba la responsabilidad de un servicio público con subsidios ya contemplados. Además, las empresas tenían la obligación de prestar el servicio “aún cuando el Estado no cumpliese con el aporte para los recursos”.
Sobre los subsidios, dijo que al principio fueron “bastantes desordenados” y que aumentaban a medida que la tarifa quedaba congelada, hasta cubrir el 90% del valor del boleto. Durante su gestión, se establecieron criterios para la actualización del subsidio según cada componente, lo que redujo la “discrecionalidad importante” que existía antes.
El rol de Cristina Kirchner y la compra de coches
Randazzo afirmó que la expresidenta “estuvo involucrada directa con los cambios” y que fue clave para la compra de 1.140 coches, la renovación de vías y la incorporación de tecnología. “Hubiera sido imposible sin su apoyo político”, agregó.
En cuanto a su vínculo con otros funcionarios, mencionó que tuvo trato acotado o nulo con Julio De Vido, Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi. “Mi relación era directa con la Presidenta”, enfatizó. Al ser consultado sobre si recibió instrucciones para favorecer a empresas, lo negó: “Siempre tuve libertad para llevar adelante la gestión y cuestiones vinculadas a darle transparencia”.




