Sexta (Buenos Aires, 25 de septiembre de 2026).- Ksenia Tarakanova, ciudadana rusa imputada junto a Konstantin Rudnev por presunta trata de personas, denunció que durante su detención en Bariloche permaneció "esposada y sentada en una silla durante dos días". Lo hizo en declaraciones al programa "Tiempo de Policiales", difundidas por la agencia NA.
La denuncia sobre la detención en Bariloche
Tarakanova, que se encuentra en libertad pero no puede salir de Argentina, relató que fue alojada en la sede de la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de San Carlos de Bariloche. Según su versión, el personal femenino de la Policía Federal las "hacía limpiar" las instalaciones. Afirmó que tenía problemas de hipertensión y de corazón que se agravaron tras el arresto. "En la comisaría de la calle Tiscornia 6 me dejaron dos días esposada en una silla", declaró.
La imputada, que no domina el castellano, necesitó asistencia para responder parte de las preguntas. Según su relato, la barrera idiomática agravó la incertidumbre desde el inicio del procedimiento. "Solo imaginen que tú eres turista, estás caminando y de repente, de la nada, la Policía, sin explicar nada, te arranca del lugar donde estás", expresó. Sostuvo que en las primeras horas no pudo comunicarse con un abogado ni con un intérprete.
El relato sobre violencia física y custodias
Tarakanova denunció un episodio de violencia física al ingresar al lugar de detención. Contó que cuestionó que hubiera hombres a cargo de la custodia de mujeres detenidas y que, a partir de ese reclamo, un hombre la introdujo de manera violenta en el calabozo y luego se le acercó mientras gritaba y le exhibía fotografías. "No entiendo por qué tiene que acercarse un hombre tan cerca", manifestó.
Agregó que reclamó que la custodia cercana estuviera a cargo de personal femenino y aseguró que durante la detención sufrió un golpe en la cabeza contra una pared: "Me machucaron la cabeza porque cuando me detuvieron me pusieron contra la pared". También consideró "humillantes" las tareas de limpieza que, según su versión, se les ordenó realizar mientras permanecían detenidas.
Los cuestionamientos al proceso judicial
La imputada señaló que durante aproximadamente un año participó de audiencias en las que levantaba la mano para intervenir, pero no conseguía que le concedieran la palabra. Calificó esa situación como una vulneración de sus derechos y cuestionó que pudiera sostenerse una imputación sin que hubiera tenido, según su versión, una oportunidad adecuada de explicar personalmente lo ocurrido. "Durante todo el año ya ocurrían las audiencias; ella levantaba la mano, quería decir, pero no le daban la palabra", se indicó en la traducción de su testimonio.
Tarakanova contó entre lágrimas que su permanencia forzada en el país alteró sus proyectos y vínculos personales. Pese a lo vivido, diferenció sus críticas hacia determinados funcionarios de su opinión sobre el país, afirmó que le "gusta" la Argentina y destacó "la solidaridad" que encontró en numerosas personas. Sus cuestionamientos, sostuvo, están dirigidos a quienes intervinieron en los hechos que denuncia.




