Proyecciones del mercado y expectativas oficiales
El consenso del mercado se concentra entre 1,9% y 2,2%, aunque el reciente salto de la inflación de la Ciudad de Buenos Aires al 2,9% agregó cautela a las previsiones. El antecedente inmediato dejó una vara importante: la inflación nacional fue del 1,9% en junio, perforando el 2% por primera vez en diez meses. En el primer semestre acumuló 16,8%, y la variación interanual se ubicó en 33,5%.
En la previa del dato, el ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que espera una inflación de julio dentro de un rango de entre 1,9% y 2,3%. Durante una presentación en la Bolsa de Comercio de Córdoba, sostuvo que la desaceleración seguirá avanzando. “Da entre 1,9 y 2,3 por ciento: estará más o menos por ahí, seguramente”, afirmó sobre el IPC. Además, ratificó la estrategia económica oficial al señalar que “seguimos profundizando el proceso de desinflación” y que “inevitablemente vamos a converger a una inflación internacional”.
El REM prevé un 2% y la núcleo en 1,8%
Una de las principales referencias antes del dato oficial es el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central. El consenso de consultoras y entidades financieras mantuvo su estimación de una inflación del 2% para julio, apenas por encima del registro de junio. El denominado Top 10, que reúne a los participantes con mayor precisión, fue más optimista: proyectó 1,9%, una décima por debajo de la estimación general.
Además, el REM espera que la inflación núcleo se ubique en 1,8%, por debajo del índice general. De confirmarse, sería el segundo mes consecutivo con una núcleo inferior al 2%, aunque implicaría una aceleración frente al 1,6% de junio. Más allá de julio, los analistas proyectaron una inflación de 29,8% para todo 2026, por debajo del 30%.
El 2,9% de CABA: señales de alerta con matices
La principal señal de cautela apareció con el dato de la Ciudad de Buenos Aires, donde la inflación se aceleró desde el 1,8% de junio hasta el 2,9% en julio. Sin embargo, los analistas advierten que el registro porteño no debería trasladarse mecánicamente al IPC nacional por diferencias en la composición y ponderación de ambas canastas. Un informe de Adcap mantuvo su previsión de 1,9% para julio, aunque reconoció mayores riesgos al alza.
En CABA, los bienes aumentaron 1,4%, mientras que los servicios subieron 3,8%. Los estacionales se dispararon 10,9%, los regulados 3% y la núcleo fue del 2,2%. El fuerte movimiento estacional estuvo relacionado con las vacaciones de invierno: hoteles aumentó 29,1%, paquetes turísticos 26% y pasajes aéreos 21,7%. Estos componentes tienen mayor ponderación en el IPC porteño que en el nacional, por lo que su incidencia en el dato del INDEC debería ser menor.
Alimentos, la clave para definir el resultado
Alimentos y bebidas no alcohólicas aparece como una de las principales claves, ya que representa casi el 30% de la canasta del INDEC. En junio, el rubro fue determinante para perforar el 2%, con un incremento de apenas 1,3%. En CABA, en cambio, los alimentos aumentaron 1,9% durante julio, con una fuerte presión de verduras, tubérculos y legumbres, que avanzaron 9%.
Un análisis de sensibilidad de PXQ muestra que si los alimentos registraran una variación cercana al 1,3% a nivel nacional, el IPC podría ubicarse en un rango de 1,8% a 2,1%. Pero con un aumento en torno al 1,6%, el índice podría dirigirse hacia el 2,3%. Así, el comportamiento de los alimentos puede definir de qué lado del 2% queda la inflación de julio.




