Sexta (Buenos Aires, 24 de septiembre de 2026).- El INDEC difunde este jueves el dato de pobreza e indigencia del primer semestre de 2026, que según estimaciones de especialistas se ubicará en torno al 30%. El último informe oficial correspondió al segundo semestre de 2025, cuando la pobreza alcanzó el 28,2% y la indigencia el 6,3%.
El dato oficial y la medición previa
El INDEC publicará esta tarde el informe que mide la evolución de los ingresos de los hogares en relación con el costo de la canasta básica. El último dato oficial, correspondiente a los últimos seis meses de 2025, registró una pobreza de 28,2%, que afectó a casi 13 millones de personas, el nivel más bajo en siete años. La indigencia, en tanto, alcanzó el 6,3%.
Durante la gestión de Javier Milei, la pobreza llegó a 52,9% y la indigencia al 18,1% al comienzo. Desde entonces, los indicadores registraron una caída de 24,7 y 11,8 puntos porcentuales, respectivamente, según los datos oficiales difundidos hasta el momento.
Las proyecciones de los especialistas
El último relevamiento de Martín González-Rozada, del departamento de Economía de la Universidad Torcuato Di Tella, proyectó una tasa de pobreza de 31,3% para el semestre que va de enero a junio de 2026. "La incidencia proyectada se puede descomponer en un promedio ponderado de una tasa de pobreza de 30% para marzo de 2026, 32,7% para el segundo trimestre y 29,9% para el bimestre julio-agosto", explicó el especialista.
Por su parte, el director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia, estimó que la pobreza se elevó del 28,8% al 30% en el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia pasó del 6,3% al 6,5%. Para Salvia, ese dato marca un cambio de tendencia: la pobreza volvió a aumentar después de un sendero a la baja que había comenzado en la segunda mitad de 2024.
Los factores detrás del deterioro
Los especialistas de la UCA atribuyen el incremento del nivel de pobreza a la caída de los ingresos familiares y a los aumentos de la canasta de servicios (tarifas de luz, gas, agua y transporte), que absorben cada vez una mayor porción del presupuesto familiar, seguidos por el crecimiento de la informalidad. Otro de los factores señalados es la pérdida del poder adquisitivo de las jubilaciones, pensiones y asignaciones que liquida la ANSES, actualizadas con dos meses de rezago.
También se complicó la situación por el deterioro del mercado de trabajo, donde creció la subocupación y la informalidad, junto con una actividad económica que bajó el ritmo de crecimiento y que llega de forma heterogénea a los diferentes sectores. Si bien los ingresos promedio continuaron recuperándose frente a la inflación y la pobreza sigue por debajo de los niveles de un año atrás, esa mejora no se distribuyó de manera uniforme: los hogares de mayores ingresos avanzaron más que los de menores recursos.




