La incorporación de este nuevo material rodante forma parte de una estrategia más amplia del Gobierno porteño que comenzó en 2016. Desde entonces, la capital argentina registró una significativa reducción de delitos, incluyendo robos y homicidios, gracias a la implementación del Mapa del Delito. La gestión del jefe de Gobierno, Jorge Macri, continúa profundizando este modelo de seguridad pública.
El esquema de seguridad basado en el orden y el respeto por la propiedad privada se vio fortalecido con el crecimiento de las fuerzas policiales. Desde 2024, la Policía de la Ciudad sumó 5.292 efectivos, superando así los 28 mil agentes en total en apenas dos años y medio. Esta expansión busca garantizar una mayor presencia y capacidad de respuesta en las calles.
Detalle del nuevo equipamiento vehicular
La reciente adquisición incluye una variedad de vehículos de alto rendimiento destinados a la operatividad diaria de los agentes. En mayo se entregaron 50 motos Kawasaki KLR 650, mientras que en abril se incorporaron 20 cuatriciclos Zanella. Estas unidades ya están en servicio y contribuyen al patrullaje y la vigilancia en diferentes zonas urbanas.
Asimismo, el plan de renovación y ampliación de la flota contempla la llegada de 30 camionetas Nissan, de las cuales 15 ya se encuentran operativas en las calles de la Ciudad. Las 15 restantes se sumarán en las próximas semanas. Además, se prevé la incorporación de 100 nuevos patrulleros, con la llegada de los primeros 15 programada para septiembre.
En total, desde el inicio de la gestión actual, la Ciudad de Buenos Aires incorporó 685 vehículos para sus fuerzas de seguridad. Se esperan 33 unidades adicionales para septiembre, lo que consolidará aún más la capacidad logística de la policía. Este equipamiento robustece la infraestructura necesaria para mantener el orden y combatir el delito en el ámbito urbano.
Acciones y operativos en curso
Más allá de la flota vehicular, el equipamiento de la Policía de la Ciudad también se reforzó con 7 mil chalecos antibalas dotados de un sistema de geolocalización, que permite el rastreo en tiempo real de los efectivos. Adicionalmente, se sumaron más de 600 armas de baja letalidad, como las Taser y Byrna, destinadas a situaciones específicas que requieren una respuesta no letal.
La estrategia de seguridad incluye la continuidad de operativos de saturación en diversos barrios y puntos clave de la capital. Entre ellos se destacan la Operación Muro, para el control de accesos con la provincia de Buenos Aires; la Operación Tormenta Negra, que desplegó a más de 1.500 efectivos en 15 villas; y Marea Azul, con 1.100 agentes en centros de trasbordo y autopistas.
Complementando las acciones de prevención y control, el Gobierno porteño logró recuperar más de 860 propiedades usurpadas, restituyéndolas a sus legítimos dueños en barrios como Constitución, Balvanera, San Telmo, La Boca, Almagro y Palermo. Asimismo, se liberaron 68 kilómetros lineales que estaban ocupados por vendedores ambulantes, en zonas como Once, Flores y Liniers, entre otras.
Voces del gobierno porteño
El jefe de Gobierno, Jorge Macri, subrayó el respaldo a las fuerzas de seguridad, afirmando que su misión es "proteger la vida, la libertad y el orden de los porteños". Sostuvo que "el que cumple las normas cuenta con nuestro apoyo, pero el que elige el delito sepa que va a enfrentar las consecuencias", acompañado por el ministro de Seguridad, Horacio Giménez, el secretario de Seguridad, Maximiliano Piñeiro, el Jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló, y el secretario de Coordinación, Raúl López Presa.
Por su parte, el ministro de Seguridad, Horacio Giménez, reiteró el compromiso de la gestión al declarar que la entrega de vehículos es una "muestra más de la firme decisión del jefe de Gobierno, Jorge Macri, de dotar a nuestra Policía con todas las herramientas necesarias para que pueda seguir cumpliendo con su misión de cuidar a todos los porteños".



