Sexta (Buenos Aires, 18 de septiembre de 2026).- En la audiencia número 43 del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, el médico forense José Antonio Maya y el cardiólogo Ricardo Iglesias declararon como peritos de parte y coincidieron en que el exfutbolista murió por un evento cardíaco agudo y súbito, sin elementos que permitieran anticiparlo. Sus conclusiones contradicen a la junta médica oficial.
La declaración del médico forense
José Antonio Maya, perito de Leopoldo Luque, calificó la muerte como natural, súbita y de origen cardíaco, con evidencia anatomopatológica, pero sin una enfermedad previa que permitiera prever el desenlace. Ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, sostuvo que Maradona murió «de golpe» y cuestionó que una autopsia pueda determinar por sí sola el funcionamiento cardíaco previo. Explicó que la evaluación de la función del corazón requiere estudios dinámicos realizados en vida.
Maya también señaló que los antecedentes médicos incorporados al expediente no demostraban una insuficiencia cardíaca previa. Indicó que los estudios realizados antes de la muerte no mostraban signos compatibles con una enfermedad cardíaca activa y recordó que Maradona había atravesado distintas intervenciones quirúrgicas sin que se detectara una condición que hiciera prever un episodio de esas características. Además, mencionó la presencia de edemas que podían haberse detectado mediante una revisión física.
Uno de los momentos más discutidos de la audiencia se produjo cuando Maya afirmó que la muerte de Maradona fue una cuestión de «responsabilidad» del propio paciente, diferenciando ese concepto del de culpa. El abogado querellante Fernando Burlando criticó públicamente esa interpretación. La valoración de Maya forma parte de su testimonio como perito de parte y deberá ser considerada junto con el resto de las pruebas y opiniones médicas incorporadas al juicio.
El testimonio del cardiólogo Ricardo Iglesias
Antes de Maya declaró Ricardo Iglesias, cardiólogo que intervino como perito de parte de la defensa de Agustina Cosachov. Iglesias coincidió en que Maradona murió a raíz de un evento cardíaco agudo y sostuvo que no presentaba una patología cardíaca activa que permitiera anticipar un episodio de esas características. Mencionó estudios cardíacos realizados antes de la muerte y destacó que el exfutbolista había sido sometido a diferentes intervenciones quirúrgicas y evaluado por numerosos profesionales médicos durante las semanas anteriores a su fallecimiento.
Para Iglesias, esos antecedentes no permitían establecer que Maradona fuera un paciente con un riesgo cardíaco inminente. El cardiólogo planteó, además, que el mecanismo exacto que desencadenó el episodio no pudo determinarse con certeza. Entre las posibilidades mencionó una arritmia ventricular, aunque aclaró que se trataba de una hipótesis sobre el episodio final. Iglesias, que participó de la junta médica interdisciplinaria que analizó el caso, firmó el informe en disconformidad.
Una postura diferente a la de la junta médica oficial
Las declaraciones de ambos peritos adquirieron especial relevancia porque contradicen aspectos centrales de las conclusiones de la junta médica interdisciplinaria que analizó el caso. Ese organismo había señalado que el cuadro que atravesaba Maradona presentaba signos compatibles con una falla cardíaca y que la atención recibida durante la internación domiciliaria había sido cuestionable. La junta consideró que el accionar de los profesionales involucrados había sido «inadecuado, deficiente y temerario», según las conclusiones incorporadas a la investigación. También declararon previamente otros especialistas que sostuvieron que Maradona padecía una miocardiopatía dilatada y que existían signos que podían relacionarse con un deterioro cardíaco progresivo.
El papel de Leopoldo Luque y el debate médico
La declaración de Maya también tuvo incidencia en la estrategia defensiva de Leopoldo Luque, uno de los principales imputados. El perito sostuvo que Luque fue médico de cabecera y asesor de Maradona, pero señaló que durante la internación domiciliaria la responsabilidad cotidiana correspondía al médico clínico Pedro Di Spagna y al esquema de atención establecido. El juicio analiza la actuación de siete profesionales de la salud: Luque, Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni, el médico clínico Pedro Di Spagna y la coordinadora de cuidados domiciliarios Nancy Forlini. Diego Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, durante una internación domiciliaria tras una operación por un hematoma subdural.




